Viernes 12 de Marzo de 2010
Buenos Aires - Argentina
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El jefe de gobierno porteño apela a la juventud en sus aprestos para intentar el salto nacional. Un film alemán sobre el neofascismo presenta algunas semejanzas inquietantes.
Un llamado telefónico que puede ser todo un disparate. O quizá parcialmente. Nunca se sabe. Pero qué lindo sería.
La necesidad de confluencia entre las organizaciones políticas y sociales que caminan dispersas en el campo nacional y popular. Y una apelación a la CGT y la CTA: un Paro Nacional en defensa de los intereses de las mayorías y en contra de cualquier intento de desestabilización o golpe.
La Corte Constitucional colombiana decidió que el presidente Álvaro Uribe no podrá postularse para una segunda reelección. El Alto Tribunal inhabilitó el referendo reeleccionista y asestó un duro golpe al principal aliado latinoamericano del gobierno estadounidense. Analogías con Menem.
La previsible tensión entre un gobierno que porfía en cumplir con su mandato y una oposición empeñada en impedírselo puede acabar en una anomia social y económica y en la parálisis gubernamental, circunstancia muy grave para una sociedad argentina que nadie puede asegurar que reaccione de un modo diferente al de 1955 o 1976.
El Diputado Nacional por el FPV-PJ bonaerense alerta sobre un discurso que condena el presidencialismo para evitar que desde el Poder Ejecutivo pueda emerger alguien que decida patear el tablero de la gobernabilidad de las clases dominantes.
Las palabras de Cristina Fernández en la apertura de las sesiones parlamentarias y los libros de Jauretche. Un país farandulero y mezquino que necesita una profunda autocrítica. Y una pregunta: ¿Cómo puede ser que teniendo tanta evidencia conozcamos tan poco?
Las clases medias, luego de resolver su situación económica y social, ¿dan vuelta la espalda al proceso popular por resentimiento social contra “la negrada”? Cómo volver a seducir a estos sectores en una coyuntura nacional donde ningún actor logra imponer su hegemonía a los demás.
La belicosidad política y del escenario comunicacional no tiene sustento ni anclaje en una polarización concreta de la sociedad. Las diferencias con Venezuela. El Gobierno deberá dar avances contundentes en materia de comunicación, como lo fue la aprobación de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual.
¿Cómo se es de izquierda criticando al gobierno cuando es más izquierdista, siendo que se lo apoyó cuando era más conservador? ¿Algún miembro de la centroizquierda puede asegurar que el gobierno nacional es más dañino para el país y las personas que Mauricio Macri?