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Derechos Humanos
5 de agosto de 2010Señor Presidente:
Usted es el primer afroamericano en convertirse en presidente de los Estados Unidos de Norteamérica. En su discurso de posesión resaltó la importancia social y multicultural de los pueblos y seres humanos, mensaje que los catapultó en este histórico proceso político en su país.
Como parte de un pueblo históricamente discriminado, con raíces de una madre europea y un padre africano, sabrá usted lo difícil que es la vida para los hermanos latinoamericanos que migran a Estados Unidos en busca de la oportunidad de una vida más digna y menos injusta.
Sus padres tuvieron que iniciar una vida en un país que no era el de ellos, pero que los acogió y otorgó una serie de oportunidades para su desarrollo y progreso. Yo no sé qué pensaría su padre, que fue migrante, si sintiera que ahora no podría vivir y trabajar en EE.UU.
Estados Unidos de Norteamérica pregona la justicia social, habla de libre circulación, negocios y mercados, sin embargo castiga al ser humano, en este caso a los latinoamericanos que tanto esfuerzo y trabajo brindan para aportar y apoyar a desarrollo de su país.
Como defensor de políticas sociales no debe olvidar usted el origen migrante de sus padres, y hacer esfuerzos para impedir que continúe en vigor en el Estado de Arizona la injusta y más dura ley migratoria de los Estados Unidos. En otras palabras usted no puede permitir que el racismo se mantenga en su país.
Esa polémica ley pretende revivir en pleno siglo XXI una suerte de apartheid de discriminación política, económica, cultural, social y racial contra los hermanos latinoamericanos. Estados Unidos es un país de migrantes. Ellos fueron quienes contribuyeron decididamente a hacerla fuerte y próspera.
La vigencia de la “Ley Arizona”, sumada a la directiva del retorno voluntario, que empezó a regir en la Unión Europea, pondrá en una situación difícil a millones de seres humanos que se han esforzado en estabilizar una situación laboral y que sufren por sus lazos familiares, pero que mantienen con voluntad de hierro sus logros de integración en un país extraño.
Señor Presidente, está en sus manos evitar que en su país retornen los oscuros días de persecución por el color de la piel y el origen racial.
Hago propicia la oportunidad para renovar a su Excelencia el testimonio de mi más alta y distinguida consideración.
Evo Morales Ayma, Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia