Viernes 30 de Julio de 2010
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Carlos Menem iba a ser el senador número 37 de la oposición en su afán por arrebatarle al kirchnerismo el control de la Cámara alta.
Iba.
Si la noche del no positivo de Cobos, el oficialismo arañó aquel inútil y provisorio empate sumando el voto del horrible Ramón Saadi, en la tarde de ayer el republicanismo opositor pareció cederle lugar a un pragmatismo de narices fruncidas pero tolerantes para salir a ventilar por todos los medios que tenían quórum propio gracias al voto 37 del Carlos.
El riesgo de jugar al pícaro y reducir la cosa a sumas y restas, privando espacio a la negociación, es encontrar a otro más pícaro que uno. Menem no fue al Senado, el oficialismo dio quórum, consiguió que Pampuro retuviera la presidencia del cuerpo, y se levantó dejando 36 senadores con las ganas, sin poder sesionar para tomar control de las comisiones.
En otros tiempos de mieles mediáticas, Clarín hubiese titulado críticamente que una oposición rejuntada apelara a la mano levantada del impresentable turco. Hoy, en medio de la pelea feroz con los Kirchner, habla de "maniobra K" para evitar una derrota.
Veremos cómo hacen para justificar la suspicacia de un acuerdo Menem-K sin hablar antes del acuerdo Menem-anti K.
Lo cierto es que la movida de radicales y peronistas disidentes dependía de Menem. Ni más ni menos. Su ausencia, como señala perfil.com, terminó "apagando la llama de esperanza que la oposición depositaba en el ex presidente riojano."
Esta historia continuará. El lunes, la apertura de sesiones con el discurso de la Presidenta agregará un nuevo capítulo. Mientras, con el faltazo del Carlos, el oficialismo ganó tiempo y una chance más de barajar y dar de nuevo.
En cualquier caso, se mire del bando que se mire, cuando la esperanza es Menem, algo me dice que nos está tapando el agua.
Ahora bien, vale la pena recordar que la oposición ganó la 125 con el voto de Menem TAMBIÉN, más el de senadores -Urquía, Reutemann- directamente afectados en sus intereses en el caso de lo que se votaba, cosa extremadamente irregular y que jamás entendí por qué no se trabajó legalmente con el tema. En el caso de la 125- la madre de todos los males- el gran error (por supuesto, es fácil decirlo ahora, con el partido terminado) fue mandarla el Congreso, cuando era una cuestión aduanera sólo dependiente del Ejecutivo. Cristina no tenía conciencia en ese entonces de con quien estaba jugando; ahora sí que lo sabe. No estaba bueno ganar con Saadi, pero mucho peor fue perder, porque los otros juegan sin reglas, de hecho, no se recataron en absoluto en apretar a diputados y senadores en sus propios pueblos y casas, y sin embargo, lograron instalar esa victoria como un triunfo popular. Pero ya se les acabó la nafta de esa victoria; y Menem terminará en la cárcel, como los represores y sos NOBLES cómplices. Creo entonces que, por fin, el agua comienza a bajar, y se va a llevar a muchos, incluido los antes mencionados. No pueden ganar siempre.
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